El cacao es uno de los tesoros culturales más importantes de México. Mucho antes de convertirse en un ingrediente icónico en bebidas, postres y tradiciones, este fruto ya era considerado sagrado por las civilizaciones mesoamericanas. Su historia está profundamente ligada a la identidad cultural del país: fue alimento ritual, moneda, ofrenda y, con el tiempo, la base del chocolate que hoy conocemos.